lunes, 26 de septiembre de 2016

Hoy se cumplen 60 años del primer secuestro aéreo de la historia.

60 años del salto a Salta

Fue el primer secuestro aéreo de la historia.

El DC-3 del Lloyd Aereo Boliviano fue el escenario del priemr secuestro aéreo de la historia.
Antecedentes

En el año 1937, el gobierno del Gral. David Toro nacionaliza los hidrocarburos. Indemnizando a la empresa trasnacional Estandar Oil y se crea Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.

El 15 de julio de 1938, El gobierno del Gral. German Busch aprueba la ley Busch donde fija el 11% de la producción bruta de petróleo de cada departamento, como renta a favor de los tesoros de las circunscripciones productoras.

Pese a esto nuestro pueblo siguió sumido en el abandono e incomunicado del resto del país, produciendo recursos para el gobierno central y no recibiendo nada a cambio.

El 30 de octubre de 1950, se funda el Comité Pro Santa Cruz para defender los intereses del pueblo cruceño ante el abandono al que lo tenía sometido el gobierno central, su primer presidente fue el agroindustrial Ramón Darío Gutierrez, vicepresidente el Reverendo Carlos Gericke, Secretario Hernando García Vespa, y como vocales fueron electos Mario R. Gutierrez Gutierrez, Agustin Saavedra Suarez, Hernando Sanabria Fernandez., y Marcelo Terceros Banzer. Cabe destacar que de los siete nombrados anteriormente tres (Mario R. Gutierrez, Hernando García Vespa, y Marcelo Terceros Banzer) eran también miembros del consejo directivo regional dela Celula “O” de Falange Socialista Boliviana.

El 10 de enero de 1951, en un cabildo abierto, el pueblo cruceño reclamó ante el Estado la atención de sus demandas más apremiantes. El presidente de entonces era Mamerto Urriolagoitia.

La elección presidencial de 1951 se realizó el 6 de mayo de 1951. Los cómputos del gobierno, que reflejaban los datos de los principales centros urbanos, le otorgaban una amplia mayoría a Víctor Paz Estenssoro, por lo que el Gobierno detuvo la publicación del cómputo de las provincias y cantones, ante el temor de que su victoria fuese mayor. Se realizó un golpe de estado el 16 de mayo de 1951 denominado “Mamertazo” para evitar un gobierno del MNR, pero este igualmente llegaría al poder por medio de la Revolución Nacional al año siguiente.

Victor Paz con el MNR obtuvo el 42,9 %, Gabriel Gozalves del PURS el 32 % y Bernardino Bilbao Rioja de FSB el 10,5 %

Urriolagoitia anuló los comicios en que se eligió a Víctor Paz Estenssoro, haciéndose cargo de la más alta magistratura del país; más ante las discordias, y el 16 de junio delegó sus poderes a Hugo Ballivián Rojas y a su Junta Militar.

Diez meses más tarde, el  9 de abril de 1952 este fue derrocado por la Revolución Nacional y el MNR llegó al poder. FSB conspiro durante la fase previa pero Unzaga se negó a hacer participar de la misma a su partido por considerar una fuerte tendencia izquierdista con la introducción del POR y el PIR en las filas del MNR. Transformandose desde ese momento hasta su asesinato por miembros del MNR y PIR en el principal opositor a la mal llamada “Revolución Nacional”.

Paralelamente a las reformas introducidas, y el fracaso de muchas de estas y el descontento de la población que cada vez se hacía mas obvio con el gobierno y sus medidas, se instalaron centros de represión política, conocidos como "Control Político", en todas las ciudades de Bolivia desde 1952; luego instituidos con decretos supremos de los gobiernos de Víctor Paz y Hernán Siles; como los de 4 de enero de 1954, 24 de febrero de 1959 o el de 8 de septiembre de 1960, entre otros.
En la foto algunos de los camaradas participes de este hecho, de pie de izquierda a derecha: Carlos Terceros Banzer, Mario Adett Zamora, Luis Quintanilla, Romulo Barros, Anibal Ortiz, y Alfonso Kreidler; sentados: Saul Pinto, Andrés Saucedo Lanza y Angel Balcazar.
En Bolivia, también se instalaron los primeros campos de concentración que existieron en Latinoamérica, aún antes que Fidel Castro llegara al poder en Cuba en 1959, quien a su vez los instalara también. Estos existieron desde 1952, pero fueron oficializados por el gobierno de Paz Estenssoro, mediante el Decreto Supremo 3619, de fecha 28 de enero de 1954.

Son conocidos los campos de concentración en los lugares de Curahuara de Carangas, Coro Coro, Catavi, Uncía y Siglo XX. Incluso, tuvieron que habilitar los sótanos del Palacio de Gobierno; la Escuela de Policías; las cárceles para presos comunes en las ciudades; las sedes partidarias del MNR, conocidas como los Comandos departamentales, zonales, y aun en los barrios. Llegaron al extremo de utilizar el sótano del domicilio particular del célebre jefe de Control Político Claudio San Román. Todos estos centros de detención y torturas, eran lugares de hacinamiento de prisioneros.

Se conformaron formaciones paramilitares de protección al régimen, con el nombre de "milicianos", asimismo, de mujeres movimientistas llamadas "barzolas", quienes eran las encargadas de la represión contra las opositoras femeninas. Existen fotografías que muestran marchas de milicianos y barzolas desfilando ante el Palacio presidencial, saludando con la "V" de la victoria a las autoridades del gobierno; quienes se encuentran en los balcones palaciegos presidiendo las marchas, en compañía de los enviados diplomáticos norteamericanos como Holland, Stephansky y Eisenhower, quienes correspondían con el mismo saludo a los marchantes. Estas organizaciones allanaban libremente domicilios, universidades, locales públicos, y perpetraron masacres entre las comunidades campesinas. De estas acciones, son conocidas las órdenes del presidente Hernán Siles Zuazo; quien envió a sus milicianos a invadir dos veces la ciudad de Santa Cruz, en 1958 y 1959; los mismos que protagonizaron los descuartizamientos en las campiñas cruceñas de Terebinto y Poza de las liras, el 19 de mayo de 1958.

En 1955, El gobierno de Victor Paz aprueba el Código del Petróleo denominado Código Davenport el cual entrega los hidrocarburos a manos de las trasnacionales cobrándole un mísero 18% de regalías mientras las trasnacionales se llevaban el 82%. El Código además establecía que el 11% de las regalías petroleras que antes eran para los departamentos productores debían pasar a manos del Estado. Esto respaldaba la estrategia norteamericana, líquida a YPFB y transfiere las áreas de reserva a la compañía norteamericana Gulf Oíl, que era la misma Standard, y fija utilidades del 19% para el Estado y 80% para la Gulf.
Esta norma además de permitir la presencia de empresas extranjeras en la explotación de hidrocarburos, revertía el pago de regalías del 11% a los departamentos productores que había sido dispuesta años antes por el presidente Germán Busch, en 1938, centralizándolas en el Gobierno, y que nunca se habían pagado.

La protesta de los departamentos afectados se dejó oír de inmediato.  La reacción del pueblo cruceño contra el despojo consumado por el artículo 104 de dicho Código del Petróleo que ponía en manos de otro destinatario las regalías, no se dejó esperar.

Santa Cruz a exigió que no se quite el 11% de las regalías para los departamentos productores, regalías que nunca, desde su fijación habían llegado a nuestra región y que de una vez por todas se le entregase a Santa Cruz y a los demás departamentos lo que les correspondía de acuerdo a la Ley Busch.

En 1956 la elección presidencial fue la primera elección boliviana con sufragio universal, participaron cerca de un millón de votantes en todo el país, resultando vencedor Hernán Siles Zuazo candidato del MNR con un 84,4% de los votos, luego de un fraude vergonzoso en el campo y un empate en las ciudades, Oscar Unzaga de la Vega de FSB con un 14% quedó en segundo lugar, Felipe Iñiguez Medrano del Partido Comunista en tercero y el POR con Hugo Gonzales Moscoso ocupó el cuarto lugar.

Hernán Siles Zuazo, que fue posesionado como presidente el 6 de agosto de ese año luego de ganar las elecciones como ya mencionamos anteriormente, tampoco accedió al reclamo cruceño por esas regalías. Ello provocó las reacciones de protesta del pueblo cruceño.

Paralelamente a estas el 22 de septiembre de 1956 se realizó, en la ciudad de La Paz, la primera “Marcha del hambre” realizada en el mundo, por parte de las amas de casa, en protesta por la falta de artículos de la canasta familiar y la carestía del costo de vida y el claro fracaso económico de la “Revolución Nacional”. Era una marcha pacífica, su masiva concurrencia la convirtió en impresionante, en ella las mujeres, en total y completo silencio, recorrieron las calles paceñas portando canastas vacías, como símbolo de la falta de aprovisionamiento de la canasta familiar.

Los grupos de “milicianos” atacaron con disparos de armas de fuego y  a golpes la pacífica marcha., Siendo apresados en el acto varios centenares de personas, y se ordenó la  detención de cerca de mil personas en todo el interior del país. Las embajadas se llenaron de asilados pidiendo protección.

Las detenciones en Santa Cruz

Durante la noche previa del aniversario cruceño, el Vice-Presidente Ñuflo Chávez Ortiz se constituyó en Santa Cruz de la Sierra, y los efectivos de control Político del MNR junto a la policiía allanaron los domicilios de quienes habían participado en las protestas, principalmente sus opositores falangistas.
El Cap. Saúl Pinto.
Varios jóvenes falangistas, entre ellos el capitán Saúl Pinto Landívar tienen orden de captura, este se encuentra departiendo esa mañana en una quermés en la plaza principal. Un grupo de agentes del Gobierno y varios policías lo detienen, ante el atropello  sus amigos reaccionan defendiéndolo. Eran alrededor de una decena y deciden acompañarlo, al llegar a  las celdas del Control Político, todos quedan detenidos.

Interceptan y capturan esa misma noche también a Carlos Terceros, Tito Vaca, Alfonso Kreidler, Heberto Castedo, Rómulo Barrón, Mario Diamond, Luis Quintanilla, Mario Ayala, Marcelo Vaca Diez, Mario Melgar y otros más.
Los someten a interrogatorios y golpizas. Al anochecer, eran 25 presos sangrantes en una celda de cinco metros. El lunes 24 diez más son capturados durante los operativos y los detenidos sumaban 35.

Ese mismo día durante el desfile escolar un grupo de estudiantes falangistas entre 14 y 16 años miembros de las juventudes del partido y pertenecientes a la FES protesto de manera vehemente y agresiva durante el mismo al pasar por el palco en el que se encontraba el vicepresidente Ñuflo Chavez Ortiz y llegó a la cárcel pública pidiendo la libertad de los detenidos y chocando con la policía que custodiaba el lugar, lo que origino que se ordenase repeler la manifestación de estos jovencitos con disparos de armas de fuego, durante esta acción cae herido Romulo Arano de quince años de edad y su amigo miguel Nieme se niega a abandonarlo herido en una pierna y ambos son capturados.

Capturan a varios estudiantes mas, a Miguel Nieme Hurtado, quien aún no ha cumplido los 15 años, lo muelen a patadas, lo mismo que a Rómulo Arano, Hugo Maldonado y Hugo Cronembold.

Al anochecer llevan capturados luego de intensas búsquedas al coronel Andrés Saucedo, al capitán Mario Adett Zamora, a Luis Ramírez, Marcelo del Río, Humberto Gutiérrez y otros.

El martes 25, los presos son ya 47, todos falangistas, ya cabian ya en el DC – 3 que los llevaría a La Paz para luego ser enviados al Campo de Concentración de Curahuara de Carangas.

Esa noche, a la luz de velas, una banda de música tocó marchas fúnebres entristeciendo el ambiente y agudizando la angustia de los familiares de los detenidos ante el incierto destino que les esperaba.

Los familiares agolpados en los exteriores lloraban y ante la presión de madres y hermanas se permite el ingreso de comida.

En una vianda la esposa del coronel Saucedo le envía un revólver Colt 38  en el interior  de la misma repleto de tradicional “majadito” seco.

Pero conscientes de que los agentes armados de ametralladoras los pueden exterminar en pocos minutos, nadie quiere tener en sus manos aquella arma que Tito Vaca ata con un pañuelo en su pierna.

Entonces entre Saucedo y Pinto diseñan el plan de fuga.

El vuelo

A las cinco de la mañana del miércoles 26 trasladan a los 47 presos hasta la pista de El Trompillo, donde espera con los motores encendidos el cuatrimotor DC-4, con la sigla CP-610 del Lloyd Aéreo Boliviano, bautizado con el nombre de "Sereno Pedro Paniagua”.

Los presos y sus custodios abordan el avión.

El capitán Marcelo Estenssoro pide instrucciones para decolar.

En la cabina de mando está el copiloto Hugo Vargas y completan la tripulación el segundo copiloto Gerardo Zalles, el asistente de vuelo Erwin Beckman y la azafata Aida Smith.

En el primer asiento, junto a la cabina, va el jefe de los agentes del Control Político, Zoilo Villarroel, llevando consigo una ametralladora.

Los 47 presos se abrochan los cinturones. Todos guardan silencio.

En un asiento en la cola del avión va el agente Quispe Lazo, hombre de pocas pulgas, armado de una Pistam.

Cerca de la portezuela está el agente Clovis Ortiz, también con una metralleta.
Hay otros tres agentes armados, todos son gente ruda.

Se escucha entonces la voz de Mario Adett Zamora dirigiéndose al coronel Andrés Saucedo y la respuesta de éste:

-Camarada, ¿tiene un cigarrillo…?

-No se puede fumar con el avión sobre la pista. Cuando estemos en el aire espere por lo menos diez minutos para recién fumar, camarada. 

La nave carretea y despega rumbo al oeste. El capitán Estenssoro agradece a la torre de control. El tiempo de vuelo será de dos horas aproximadamente.
En el Aeropuerto de Panagra, en El Alto, aguarda un contingente de Control Político para trasladar a los presos al campo de concentración de Curahuara de Carangas.

El avión ha tomado altura. La azafata Aida Smith se dispone a servir café en unos pequeños vasos de baquelita. Saúl Pinto le pregunta:

"¿quién es el piloto?”.

La respuesta lo deja satisfecho.

El Hueso Estenssoro es un antiguo amigo suyo.

Ensayando una sonrisa y en actitud de humildad, el capitán Mario Adett Zamora se acerca donde está sentado el agente Quispe Lazo.

-¿Me puedo sentar con usted, agente?

-Siga nomás…

A las 6:30, el avión está ya a la altura debida. Mario Adett vuelve a preguntar a Saucedo en voz alta:

-¿Me invita  un cigarro, camarada?

La respuesta es clara y firme:

-Ahora sí, camarada.
Una publicación de "Antorcha".
El coronel Saucedo se levanta, recibe el revólver Colt 38 que le entrega Tito Vaca y acercándose al agente Zoilo Villarroel le pone el caño en la sien.

-Si intentás algo, te morís.

Tito Vaca arrebata la ametralladora que Villarroel lleva en las manos y el capitán Adett Zamora se lanza sobre el agente Quispe Lazo, pero éste -mostrándose firme- se resiste, intenta rastrillar su arma, los dos hombres forcejean...

En la parte del medio Randolfo Lladó ha tomado del cuello al agente Clovis Ortíz, reduciéndolo y desarmándolo con la ayuda de Alfonso Kreidler.

Atrás, Quispe y Adett aún luchan. Los demás presos que se percatan de la situación; se levantan, gritan y atacan a los agentes intermedios, mientras Adett sigue luchando con  Quispe, quien finalmente es reducido con la participación de Barros y Castedo.

Los agentes del Control Político están a merced de quienes fueron sus víctimas que se abrazan en señal de victoria.

Otros quieren cobrar venganza, especialmente los flagelados por sus custodios que, demudados, han trocado su arrogancia en sumisión.

Alguien propone "tirar a estos malditos al vacío”, pero Saúl Pinto los detiene:

-Alto, camaradas, tenemos que demostrar que no somos como ellos…

Unos quieren ir a Chile, pero cruzar el altiplano los expone a que el Gobierno movilice cazas T-33.

La mejor salida es por Argentina. Aún queda la tarea de convencer al piloto del LAB. La cabina franquea el paso al capitán Pinto.

Estás loco Saúl. Yo no los puedo llevar a la Argentina…

Pero Hueso, nos hemos ganado la libertad.

 -La gente está dispuesta a todo…

-¿No te das cuenta de que nos pueden derribar por invadir el espacio aéreo argentino?

-No nos importa. Si no querés ayudarnos, yo pilotaré la nave…

-Tú no conoces este avión. Nos vamos a matar. En el mejor de los casos, si conseguimos llegar a la Argentina yo tampoco podré volver a Bolivia y tendré que asilarme con ustedes. ¿Qué va a ser de mi familia, de mi trabajo…?

Ante la tardanza, el coronel Saucedo y el capitán Adett Zamora ingresan a la cabina violentamente… Por la radio se pregunta qué está sucediendo;

-CP-610 reporte su situación… ¿Me escucha CP-610? ¿Qué está pasando allí… Cambio.

En la cabina hay empujones… el copiloto Vargas reacciona y alarga la mano para extraer una pistola… Estenssoro intenta ponerse de pie pero siente en su costado el caño de una ametralladora… víctima del nerviosismo suelta la palanca de mando… ¡el avión se precipita en picada al vacío…! Los pasajeros pierden el equilibrio, ruedan por el piso, la azafata da gritos… la tragedia es inminente. Reponiéndose, el capitán Saúl Pinto jala del brazo al piloto Estenssoro, ocupa su lugar, toma la palanca y estabiliza el aparato a menos de 2.000 metros de tierra, para luego maniobrar y retomar altura.

Heberto Castedo tranquiliza a la azafata y Saucedo impone el orden. Todos vuelven a sus asientos.

Los agentes, abatidos, van en completo silencio en la parte de atrás. Nadie los hostiliza.

Pinto controla el avión, Mario Diamond ha tomado el lugar del copiloto.

Todos se ponen de pie y entonan el Himno Nacional.

Pinto accede a la sugerencia para que Estenssoro supervise técnicamente el vuelo.

Pinto no responde a los persistentes llamados de radio desde El Alto y Cochabamba. A las 7:30, el vuelo del avión del LAB ha traspuesto la frontera argentina.

-Aquí torre de control de El Alto. Responda CP-610. Cambio…

-CP-610 reporte su situación… ¿Me escucha CP-610? ¿Qué está pasando allí… Cambio.

-Aquí CP-610. La nave está bajo control de Falange Socialista Boliviana. Cambio y fuera.

-Atención torre de control de Tartagal. Aquí CP-610 del Lloyd Aéreo Boliviano en vuelo de emergencia, solicitamos permiso para descender. Repito: nave boliviana en emergencia solicita permiso para descender. Necesito un comprendido. Cambio.

-Aquí torre Tartagal. Comprendido. ¿Qué tipo de nave está en vuelo? Cambio.

-Gracias Tartagal. Estoy al mando de un DC-4, cuatrimotor. Necesito instrucciones para descenso. Cambio.

-Negativo CP-610. El aparato es demasiado grande para esta pista. Sugerimos dirigirse a Salta. Repito: Deben dirigirse a Salta. Cambio.

-Comprendido Tartagal. Nos dirigimos a Salta. Cambio y afuera.

Faltan pocos minutos para las 8:00. La torre de control da instrucciones para el aterrizaje. Desde la ventanilla se distingue el cartel con la leyenda "Aeropuerto Internacional El Aibal Salta - República Argentina”. En el mástil de la torre flamea la bandera celeste y blanco.

Se apagan los motores. Una fracción del Regimiento Quinto de Artillería rodea el aparato. Por un altavoz piden la presencia del capitán de la nave. Bajan  Saúl Pinto y   Marcelo Estenssoro. Pinto informa rápidamente sobre lo sucedido. Las autoridades se comunican con el Gobierno Federal en Buenos Aires para informar sobre el extraordinario suceso.

Todavía a bordo, los liberados y sus captores observan que se abre la puerta del avión para el ingreso de la primera comida caliente que probarán después de muchos días. "Lloramos por la emoción”, recuerda Miguel Nieme.

Los protagonistas de la audaz operación en el aire ignoran que la noticia se ha esparcido.

Cuarenta y siete liberados, cinco tripulantes y cinco agentes van descendiendo de la nave.

El comandante de la guarnición de Salta, general Saravia, les da la bienvenida. Más allá, en el límite enmallado, la población salteña aclama a los bolivianos.

Las escenas son conmovedoras. Los recién llegados llevan en los rostros las huellas del sufrimiento físico.Están agotados, con los rostros flacos y la barba sin rasurar.

Algunas mujeres lloran al ver a Miguel Nieme, un colegial de 15 años, que ayuda a otro de la misma edad, Rómulo Arana, herido, caminando con dificultad.

Dos médicos esperan en la terminal para los primeros auxilios.

El Gobierno argentino concede asilo a los 47 bolivianos que al llegar declararon ser miembros de Falange Socialista Boliviana, Los 47 falangistas se habían salvado de ser encerrados en un campo de concentración. Al mediodía, toda Bolivia conoce la noticia por una transmisión de Radio Belgrano de Buenos Aires, que a su vez retransmite la BBC de Londres.
Un grupo de los falangistas participes del hecho.
Esta es la nómina en orden alfabetico de los falangistas que participaron en el desvío del avión a Salta.

Salvador Abella, Cap. Mario Adet Zamora, Aurelio Aguayo Coimbra, Florencio Anzoategui, Rómulo Arano Saldaña,, Lorenzo Alvizuri, Mario Ayala, Angel Balcázar, Fructuoso Barrancos, Rómulo Barros Parada, Eudocio Campero, Gabriel Candia Ribera, Heberto Castedo Lladó, Felipe Castro Parada, Pablo Castro Parada, Hugo Cronembold, René Dávalos, Mario Diamond, Javier Fernandez Villanueva, Marcelo Flores Saavedra, Humberto Gutiérrez, Hugo Herrera, Clovis Jordán Amelunge, Carlos Junis, Adolfo Kreidler Rivero, Saúl López, Randolfo Lladó Capobianco, Hugo Maldonado Roca, Mario Melgar, Wilfredo Melgar, Sabah Méndez, Miguel Nieme, Humberto Olmos Olmos, Anibal Ortiz Aponte, Roberto Ortiz Saucedo, Rolando Ortíz Rivero, Julio Pacheco, Cap. Saúl Pinto Landivar, Luís Quintanilla, Luis Ramirez Mendoza, Marcelo del Rio, Edgar Rivero Ribera, Juan Saavedra, Cnl. Andrés Saucedo Lanza, Carlos Terceros Banzer, Tito Vaca, y Marcelo Vaca Díez.

El suceso registrado sobre los cielos de Bolivia y Argentina el 26 de septiembre de 1956, constituyó el primer secuestro aéreo con fines políticos de la historia universal.

Cabe aclarar que este secuestro aéreo no ocasionó víctima alguna, ni fue realizada contra civiles inocentes, como generalmente ocurrió con los secuestros aéreos que perpetraron posteriormente, aquellos aeropiratas que afectaron a otras personas. Por el contrario, la acción de los jóvenes bolivianos, en 1956, tuvo una causa legítima y decente, no hubo muertos, heridos ni daños materiales y dejó sólo traumas en el Gobierno al revelarse los alcances del sistema opresivo vigente entonces en Bolivia.

La actitud de no ceder a las pretensiones de Santa Cruz por parte del gobierno provoco la exacerbación colectiva en 1957. Resistencia que se manifestó en cabildos, marchas, paros, huelgas y protestas callejeras de un pueblo sin servicios de agua potable, sin energía eléctrica y sin alcantarillado, hasta que se reconquistó a plenitud el patrimonio de su pertenencia.

Luego vinieron las represalias del régimen de la época, el aumento de violentos y sangrientos conflictos, el destierro, el mote de separatista y una secuela de infortunios por defender los derechos de Santa Cruz. Finalmente El presidente Siles acabó cediendo las regalías del 11% y cerró los campos de concentración.

Por otra parte no debió ser una carta fácil para el gobierno argentino del general Aramburu, que por esos días cumplía un año del derrocamiento del Perón. El secuestro aéreo se conoció como el ‘Salto a Salta’. La aeronave fue vendida por LAB en 1961 a los Estados Unidos y siguió volando con distintas empresas.
Otra imagen de la nave donde se lee el nombre de la misma: Sereno Pedro Pamagua.

Datos de la aeronave

* cn. 10538 Douglas C-54B-1-DC - 42-72433 USAAF 23Ene45. XT-T-04 CNAC 1946, XT-104 1946, N8345C Civil Air Transport 1949. N4665V Trans Ocean Airlines Fe53 'African Queen'. CP-610 Lloyd Aereo Boliviano 28Mar55. N538G Boreas Corporation 1961, Miami Airlines 1961 li. PH-MAE Martin's Air Charter 12Jun62. D-ADAC Allgemeine Lufttransport 06Feb67, Transportflug 31Mar69 "Main"merged. 9Q-CTD SODEMAC 28Oct70. Reportado en estado de abandono por última vez en 1981.

Fuentes:

Alfonso Kreidler "13 años de resistencia".
Walter Alpire "El salto a Salta, Primer secuestro del mundo".
Jorge Luis Mayser Ardaya "Las guerrillas del Alto Paragua".
Ricardo Sangines "Unzaga, la voz de los inocentes".

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